Lo confesaré: A veces tengo miedo.

Ante la incertidumbre que vivimos al incrementarse la lista de fallecidos y contagiados por coronavirus, a veces siento miedo a que alguna de esas personas sea un familiar o conocido mío.  Tengo miedo al dolor, al sufrimiento. Cuando aparece el miedo, que es una emoción propia de la supervivencia para nuestra especie, el instinto nos bloquea, pero nuestra parte racional nos puede ayudar a superarlo con éxito.

 

Una emoción negativa, como el miedo, la ira o la tristeza, solo se neutraliza con otras positivas. Para curarme en salud y ya que el miedo es una emoción básica, según la clasificación del psicólogo Paul Ekman, voy a utilizar una emoción de orden superior o de fondo como es la motivación. En mi experiencia como especialista en neurociencia y reprogramación neuronal ayudo a muchas personas a salir de situaciones difíciles.

 

SENTIRNOS MEJOR

 

Espero poder contribuir a haceros sentir mejor, trasladándoos unos conocimientos básicos sobre automotivación. Las emociones que más nos pueden motivar en estos momentos de confinamiento, son las que surgen al conseguir que nuestros familiares o seres queridos con los que estamos conviviendo se fijen en los valores que tenemos.

 

Todos sin excepción demandamos como primera necesidad que nos quieran. Para conquistar el cariño de otros, antes tenemos que amarnos a nosotros mismos, lo que supone llegar a un mejor autoconocimiento. Sería estupendo que aprovechásemos esta etapa para dedicar unos minutos diarios al diálogo interior.

 

Para superar muchas de las adversidades a las que me enfrenté en la vida, tuve que aprender a escuchar a mi corazón y a mi cerebro. Así, al conocerme, me hacía fuerte, conseguía potenciarme y mantener una visión positiva.

 

APRENDO A POSITIVIZAR

 

La positividad es una actitud que se puede aprender y hay que practicarla a diario. Cada día que amanece es un reto para conocerme mejor, para ver el lado positivo de cada situación y para protegerme y preparar mi energía para el cambio que vamos a vivir, en el marco de la solidaridad.

 

El deseo de dirigir tu vida precisamente nace de querer vencer el miedo ante la incertidumbre. Te animo a desprogramar tu forma de pensar y adquirir nuevos hábitos que te hagan feliz. Preparémonos todos, y yo la primera, para descubrir nuevos valores y tenerlos identificados para ponerlos a disposición de los demás una vez que salgamos de esta crisis. No sabemos lo que nos espera, pero si trabajamos en nuestro autoconocimiento, encontraremos aquello que podremos ofrecer a los demás para adaptarnos más rápido al cambio.

 

Sara Dobarro

Periodista y neurocientífica

Zaragoza, 28 de marzo de 2020

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