PERSONAS Y CABALLOS EXPRESAMOS GESTOS PARECIDOS

Estoy de enhorabuena. Otros estudiosos se acercan a mis tesis sobre la comunicación y el cerebro. Gracias a la sequía informativa del verano, ayer saltaba a las portadas de los medios la noticia de que un estudio publicado en la revista “Plos One” afirma que existen vínculos evolutivos entre chimpancés, humanos y equinos en cómo usamos la cara para comunicarnos.

A partir de ahora, la expresión “tienes cara de caballo” ya no será peyorativa; pues estos inteligentes animales utilizan los músculos de la nariz, ojos y labios para expresar sus emociones como lo hacemos los humanos.

MÁS ALLÁ DEL EGO

Al estar en contacto con ellos podremos descubrir todo lo que existe más allá de las palabras, procesadas en la parte racional de nuestro cerebro. Y así, entrar de lleno en el cerebro emocional que atesora las verdaderas capacidades, fortalezas, debilidades y rasgos personales, que salen al exterior en forma de gestos inconscientes y que constituye la cada vez más conocida comunicación no verbal.

Cuando hablamos se producen varios procesos: primero ordenamos la información que queremos comunicar, la razonamos y la pronunciamos para compartirla. Las palabras siempre van acompañadas de gestos que, habitualmente, ocultamos detrás de las máscaras del ego y que utilizamos casi de manera automática e inconsciente.

AUTÉNTICOS

Los caballos y otras especies animales, diría yo, son auténticos. Ven lo que ven. No cuestionan. Por ello, entienden la comunicación en el sentido más amplio, con total sinceridad y sencillez: sin dar rodeos con interpretaciones subjetivas, como hacemos los humanos. Nuestros sentidos (vista, tacto, gusto, oído y olfato) nos hacen interpretar la realidad y lo que nuestro cerebro nos haga sentir se mezcla con nuestra forma de razonarlo.

La comunicación, como intercambio de información, es un camino bidireccional; aprender a comunicarse implica claridad en los mensajes, coherencia entre el discurso oral, corporal y mental. Esa claridad es la que nos permite entender y ser entendidos con todos y en todos los ámbitos de la vida.  Lo que enseño en mis sesiones de neurocoaching es precisamente a sentir y pensar (expresar nuestros gestos) con coherencia y de forma auténtica.

 

Sara Dobarro

Neurocoach, especialista e investigadora en Neurociencias

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