Parkinson: una oportunidad para la mente

En este 11 de abril, en el que se conmemora el día mundial del Parkinson, quiero trasladar una nueva esperanza para todos aquellos pacientes o familiares que sufren esta enfermedad degenerativa del cerebro.
El Human Brain Project, que se desarrolla hasta el 2023, tiene como objetivo construir un modelo completo del funcionamiento cerebral para facilitar la simulación de tratamientos con fármacos. Pero lo más esperanzador me llega de la mano del prestigioso neurólogo e investigador Dr. Antonio Oliveros Cid,  cuando afirma que “la evolución del paciente de Parkinson mejora cuando este es capaz de tomar la iniciativa de luchar contra la enfermedad”.
¿Es la mente humana capaz de frenar enfermedades? Todos los médicos con los que hablo me dicen que sí. Que han visto curarse o mejorar a personas con casos de muy mal pronóstico. La mente no es una computadora que ordene funciones estructurales, más bien esa función la desarrolla el cerebro: el órgano que podemos medir, pesar y estudiar con técnicas de imagen como la resonancia magnética. Pero la mente todavía no se puede tocar y forma parte de nuestra vitalidad, individualidad y esencia del ser.

La enfermedad de Parkinson no tiene cura pero sí podemos frenarla y hacer que tanto el paciente como su familia tengan mejor calidad de vida, si como apunta el Dr. Oliveros, hacemos un abordaje multidisciplinar desde la neurología, la neurociencia, la psicobiología, la fisioterapia y el entorno emocional.  Todas estas especialidades se han de unir porque, en el siglo XXI, los avances en biología, genética y neurociencia han demostrado que una misma función puede ser desempeñada por diferentes estructuras del mismo sistema. La mente es capaz de activar nuevos circuitos a pesar de que otros queden en desuso. La plasticidad del cerebro y la multifuncionalidad que produce la mente son las que originan hechos que hasta ahora se denominaban “milagros”.

Sabemos que quien padece Parkinson pierde una serie de neuronas, que mueren precozmente en una zona –el sistema extrapiramidal- encargada de coordinar los movimientos, aunque también puede afectar a otros circuitos de neuronas que no son motoras. Pero también conocemos,  gracias a los últimos estudios de la enfermedad, que las primeras lesiones no aparecen en el cerebro. En teoría, las primeras lesiones se producen el bulbo olfatorio o el intestino y veinticinco años después empiezan a manifestarse los síntomas típicos de Parkinson.
Si estamos alerta por tener una predisposición genética, podemos poner en marcha una serie de mecanismos que van a luchar por frenar el desarrollo de la enfermedad.

Actualmente muchos investigadores trabajan de forma loable para encontrar una vacuna contra el Parkinson. Mientras, hay neurólogos que apuestan por un abordaje no solo farmacológico, sino que integre otras disciplinas para mantener a raya la enfermedad. Por ejemplo, el Dr. Corcos y su equipo de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, acaban de publicar los resultados de un ensayo clínico pionero en su campo. Han demostrado que el ejercicio de alta intensidad, tres veces por semana, en enfermos en fase poco avanzada de Parkinson, frena el avance de los síntomas motores (debilidad muscular, temblores, rigidez…)
Sobre este asunto, el Dr. Codrin Lungu, director del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos (EE.UU.), asegura que “hay evidencias claras de que el ejercicio es una medicina beneficiosa en enfermos de Parkinson”. Los fármacos no tienen el mismo efecto con el paso del tiempo y sus efectos adversos hacen que sea necesario buscar alternativas, como una combinación activa de trabajo físico y emocional.

Parece que nuestros antepasados, sin avances tecnológicos y conocimientos neurocientíficos, ya sabían que el hombre es un todo indivisible: mente (emociones y espíritu) y cuerpo, y que se tiene que entender como tal. Por eso, cada vez somos más los que apostamos por una medicina humanista centrada en la persona en su conjunto, y no en la patología únicamente.

SARA DOBARRO

One thought on “Parkinson: una oportunidad para la mente

  1. Cristina Romero Latre

    Un artículo impresionante, qué emociona durante toda su lectura, me quedo con la conclusión final que defiende las necesidades del ser humano. ” una medicina humanista centrada en la persona en su conjunto, y no en la patología únicamente”. Fantástico Sara

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top