ME REINVENTO, LUEGO EXISTO

¿Para qué hemos de reinventarnos? Para despertar la atención entre la brutal gama de productos y servicio que ofrece la competencia. Aquella frase de la mujer del César: “no solo ha de ser buena sino parecerlo”, ha quedado obsoleta. Ahora además de ser bueno, hay que adaptarse rápidamente a los cambios del mercado y dar respuesta a lo que nuestro cliente va a demandar.

En la empresa este concepto es un pilar fundamental. No solo de cara al exterior, sino que hay que trabajar el interior de cada persona que forma parte del equipo. El cerebro hay que entrenarlo para innovar. Para que la máquina funcione bien hay que engrasar todos los engranajes. En nuestro país tenemos varios ejemplos de compañías que miman a sus empleados, potenciando la comunicación de sus cerebros para exprimir al máximo sus resultados.

 

EMPRESAS EJEMPLARES

Javier Martín, director de Recursos Humanos para Google en España, Portugal, Turquía, Oriente Medio y el norte de África afirmó en una entrevista de 2013  que “las personas son nuestro mejor talento, y es el valor que más cuidamos”. Para su compañía, es fundamental que los trabajadores que conforman el equipo se sientan implicados: que noten que son una parte imprescindible del proyecto.

Para los hermanos Polo, fundadores de la empresa Territorio Creativo, “la empresa no se entiende sin la felicidad de sus empleados”.  Ellos llegan incluso a hablar de un “salario emocional” que refuerce la actitud positiva de sus trabajadores. Es un modelo muy similar al de otras empresas como Dulcesol, Rastreator, ING Direct o ArcelorMittal.

 

INNOVACIÓN

Como se puede comprobar, la innovación empieza por entrenar el cerebro para fortalecer la parte prefrontal: la que nos permite hacer una reinvención en condiciones. Tenemos que fortalecer nuestra individualidad y conexión con los miembros del equipo, porque todos somos únicos. Eso es lo que hace la célula para el buen funcionamiento del cuerpo.

Tres palabras resumen toda la teoría de la evolución de Darwin: “renovarse o morir” y llevado al mundo empresarial, hoy el mundo globalizado aclama: “reinventarse o morir”. Para las personas encasilladas en un sistema donde se lleva las orejeras puestas todo el día, es difícil conectar nuevos circuitos neuronales y saber tener carácter visionario. Si quieres hacer un coaching visionario que revolucionará tu forma de pensar, potenciando al máximo tu cerebro, ven a conocerlo. La primera en aplicármelo fui yo y te seguro que funciona. Me he reinventado con un método único; por eso me estás leyendo ahora.

 

Sara Dobarro

Neurocoach, especialista en Neurociencias

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