Entrevista desde la neurociencia: RAMÓN TEJEDOR

Entrevistar a Ramón Tejedor para hablar de emociones y pasiones es entrar en un bucle de vibración continua, porque sus gestos y su tono de voz son todo un espectáculo. Su experiencia vital es muy rica y llena de responsabilidades, que siempre han supuesto un esfuerzo continuo. Fue presiente del Gobierno de Aragón, Diputado en las Cortes, director general de CARTV (Compañía Aragonesa de Radio y Televisión), director gerente del ITA (Instituto Tecnológico de Aragón) y en la actualidad es director gerente del IAF (Instituto Aragonés de Fomento), cargo que compagina con gusto con el de presidente de Montañeros de Aragón, su gran pasión desde los 10 años. Es inteligente, vivaz, analítico, movimiento en estado puro, es decir, emoción, a pesar de lo que se podría creer por su formación de Licenciado en Física. Le fascina que la vida le sorprenda, por ejemplo, con entrevistas como esta tan “sui géneris, innovadora, creativa y divertida”, como dijo al finalizar.
Ramón es amigo y eso es una ventaja para esta entrevista, porque el recibimiento es cordial y relajado. Sus facciones son amables, sonrientes y su corporalidad, abierta a la comunicación. Sin embargo, en el momento de encender la grabadora, en su rostro enjuto, se tensa la musculatura y clava sus ojos de lince sobre mis manos.

P.-¿Qué pesa más en tu ser,  la parte emocional o la parte racional?
R.-Es difícil de responder… [Resopla, toma aire y mira hacia arriba, señal de que su pensamiento se proyecta hacia el futuro]. Por mi formación de físico debería ser el lado racional, pero muchas veces he tomado decisiones guiado solamente por el mundo de las emociones, del impulso y de la pasión. Como balance, he llegado a entender una frase que en una ocasión me dijo una vieja amiga, camino de los 90 años, que dice “la pasión encadena y la razón libera”. Llegué a pensar que es verdad, porque ese mundo de las emociones me ha llevado a equívocos y ha hecho que me arrepienta de muchas cosas.

P.- Sabes que la palabra emoción viene del griego “motion”, movimiento… La emoción es un proceso de movimiento químico en nuestro interior que sale al exterior por nuestros movimiento físicos
R.- Correcto. Pero no solo eso. Cuando dos personas se conocen ven en la mirada del otro la conexión. Sin duda hay algo ahí que sucede.
Cuando subo una montaña, al llegar a la vuelta de una cresta, en esos momentos la emoción que siento se traduce en “un sinsentido” más que en un movimiento, y me digo a mí mismo “Dios, dónde estoy. Qué es esto”.

P.- Sin duda, la montaña te emociona…
R.- Sí. Me emociona recordar cuando llegué a la cumbre del Cervino, una de las montañas más bellas del mundo, a 4.470 metros en la frontera suizo-italiana, en los Alpes. O traer a la memoria los tres momentos más espectaculares en montaña que he vivido fuera de España: en el Glaciar de Baltoro y veo el K2 allí magnífico, en Pakistán; cuando vi por primera vez la cara norte del Everest, en el Tíbet o el 1 de noviembre en 2012, que tuve otra emoción de esas fuertes, al ver la cara sur del Anapurna. La gente que iba conmigo lloraba espontáneamente, porque no te puedes imaginar cómo existen esas dimensiones, ante las que somos nada. Pero aunque sea insignificante, como con mi esfuerzo y mi empeño, he llegado ahí y lo he visto… Eso no se puede describir con palabras… escapa de la razón.

P.- ¿Todas esas emociones vienen a ti al ver fotografías de esos momentos?
R.- La verdad es que las fotos no me transmiten esa emoción vivida. Solo es allí, con la gente, cuando se transmite esa corriente electromagnética. La montaña está quieta pero la otra persona también vibra en tu frecuencia, lo que hace que se magnifique la emoción. Es mágico.

P.- Aparte de la montaña, ¿qué te emociona?
R.- Me emocionan dos cosas: la belleza en sí y el ver cómo con mi esfuerzo, con mi afán de superación, he sido recompensado. Cuando en mis intervenciones públicas hablo de la cultura del esfuerzo, lo digo convencido.

P.- Bajemos a un plano común a todos… Permíteme ser directa: ¿qué sientes al enamorarte?
R.- Las ondas vibran, hay una serie de movimientos físicos y químicos en nuestro interior, involuntarios, que nos atraen a la otra persona, donde no predomina la razón y que según Carmen Posadas tiene una fecha de caducidad, de tres años. Emocionalmente, puedo sentir esa atracción, pero en mi caso la razón me pide también que la otra persona tenga un cerebro inteligente.

P.- Y de la política, ¿qué te enamoró?
R.- El ver materializar pequeñas cosas que tienen que ver con lo que pienso y aquellas grandes obras que perduran en el tiempo y significan un avance social.

P.- Como presidente de Aragón, ¿qué “pequeñas cosas” y qué “grandes obras” de las que has hecho crees que te han emocionado más?
R.-Dado que soy un lector infatigable y el Quijote es mi obra excepcional, me ilusionó participar en la inauguración de la primera escultura a Sancho Panza. He releído, estudiado y analizado el Quijote siete veces. En el año 1995, se puso la figura sempiterna de Sancho Panza en Alcalá de Ebro, donde las hipótesis dicen que allí Cervantes situó la Ínsula Barataria.
A parte de la conexión con mis aficiones, creo que lo más emocionante fue la puesta de la primera piedra de dos edificios universitarios: la biblioteca de la facultad ahora llamada Economía y Empresa y la actual facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo. Para mí, la formación universitaria es muy importante.

P.- ¿Y durante tu etapa de director general de la Corporación de Radio Televisión Aragonesa?
R.- No puedo precisar emociones concretas, porque fue una época de un sentimiento intenso lleno de emociones satisfactorias. Llegamos a situar a la CARTV entre las cuatro cadenas públicas de mayor audiencia, sin déficit presupuestario; me tocó dirigir los procesos del  salto tecnológico, el cambio de lo analógico a lo digital y por supuesto el papel que jugó la televisión de Aragón en el mundo, durante la Expo 2008, fue muy importante…

P.- ¿De todos los puestos que has ocupado cuál es el que te ha reportado mayor felicidad?
R.- Muy fácil. Dos: el primero, el de diputado en las Cortes de Aragón, donde estuve 16 años, porque me encanta la vertiente parlamentaria, el debate, la discusión…
El segundo, el de gerente del Parque tecnológico de Aragón (cargo que ejercí durante tres años) porque me tocó poner en marcha el ITA (Instituto Tecnológico de Aragón). Hoy, con más de 200 investigadores, el Instituto ha hecho realidad lo que en 1986 llamábamos desafío para España, con respecto a las nuevas tecnologías.

P.- ¿Consideras que tu mundo emocional, como el montañero, está lleno de picos?
R.- [Pensativo] Ha habido picos, sí… pero sin valles muy profundos. En la vida subes y bajas, pero yo trato de mantener un equilibrio, en general.

P.- Vas ahora a puntuar, del 1 al 10, las emociones básicas que ha clasificado Paul Ekman, según cómo te encuentres en esta etapa de tu vida… Esto es lo que en mi consulta denominamos el “termómetro emocional”.
Alegría. 
R.- 7
P.- Tristeza.
R.- 4
P.- Repugnancia. 
R.- 2
P.- Miedo.
R.- 5
P.- Ira.
R.- 6
P.- Sorpresa.
R.- 7

Ramón destaca entre sus emociones la alegría y la sorpresa, lo que podemos traducir en una persona que aprende de los errores con positividad y que apuesta por la innovación: la sorpresa es la emoción que más hace evolucionar el cerebro.

3 thoughts on “Entrevista desde la neurociencia: RAMÓN TEJEDOR

  1. Cristina Romero Latre

    Magnífica entrevista, como no podía ser menos, realizada por Sara Dobarro, con unas respuestas inteligentes y unas preguntas audaces, descubriendonos la parte emocional del entrevistado.

  2. AnitaThais

    Me gustan este tipo de entrevistas, son curiosas porque revelan parte del lado emocional del entrevistado… Sin Photoshop ni arte dramático, solo con neurociencia ????????

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